lunes, 2 de agosto de 2010

PSU aumenta la brecha entre colegios privados y municipalizados

Esta semana, cuando los chilenos se enteraron de que por primera vez en 10 años los índices de desigualdad van en aumento, se conoce un estudio que busca explicar por qué la brecha entre colegios públicos y privados creció casi 40 puntos desde la aplicación de la PSU. "Esta prueba no mide los contenidos adecuados para un país con los índices de desigualdad como los nuestros", señalan los investigadores.

"Una prueba que mida todos los contenidos no la hace más predictiva que otra que mide aptitudes. El Simce sí debe medir todos los contenidos, pero eso es para medir la calidad de los colegios, no deja a los alumnos fuera del ingreso a la universidad", señala la investigadora Mónica Silva.

Por Marisol Olivares

Esta semana el ministro de Mideplan, Felipe Kast, dio a conocer el índice de desigualdad del país según la última encuesta Casen. Siguiendo con la tendencia de estas últimas semanas, no sólo aumentó la tasa de la pobreza, sino que la diferencia de ingresos entre ricos y pobres sigue subiendo. El decil con mayores ingresos gana 46 veces más que el más pobre.

Aunque esta es la primera vez que crece la desigualdad en Chile en los últimos 10 años, hay indicadores que hace un tiempo ya vienen encendiendo luces sobre el aumento de esta diferencia, uno de ellos es la educación y su Prueba de Selección Universitaria (PSU).

Seis generaciones de estudiantes chilenos han rendido la PSU y la conclusión es siempre la misma: los colegios municipalizados están a años luz de alcanzar los resultados de las instituciones privadas. Desde su creación, la brecha entre colegios públicos y particulares pagados aumentó desde 100 puntos en la PAA de matemáticas en 2002 a 140 puntos en la última versión de la PSU de esta misma materia.

¿Cómo se explica este aumento de la brecha en un examen que entre otras cosas se hizo con el fin de hacer un test más "equitativo"? Los académicos no han logrado ponerse de acuerdo. Sus creadores sostienen que esto se debe a la explosión universitaria y que, hoy, muchas más personas de bajos recursos rinden la PSU. Lo cierto es que aunque aumentó el número de postulantes de bajos recursos, en 2002 el 45% de los que rindieron la PAA provenían de colegios municipalizados, mientras que en 2009 estos bajaron al 41%.

Por esta razón, los académicos de la Facultad de Ciencias Administrativas y Económicas de la Universidad Católica Mladen Koljatic y Mónica Silva, junto al ingeniero civil Rodrigo Cofré desarrollaron la investigación "Achievement versus Aptitude in College Admissions: A Cautionary Note Based on Evidence from Chile" (Rendimiento versus aptitud en el ingreso a la universidad: una nota de advertencia basada en el caso chileno), donde buscan explicar por qué ha aumentado sistemáticamente la brecha entre los colegios municipales y privados desde la rendición de la primera Prueba de Selección Universitaria.

A más contenidos, mayor desigualdad

Cuando se creó la PSU, uno de sus principales propósitos era disminuir la desigualdad entre los colegios por tipo de dependencia. El académico David Bravo, uno de sus creadores, señaló en 2002 respecto de la PAA que:"Existe inequidad en la medición actual porque se basa mucho en lo que son aspectos hereditarios como la familia, capital cultural y la carga genética. Mientras más contenidos se incorporen a la evaluación se da la posibilidad de que el factor escuela tenga más importancia y eso es un hecho igualizante... Por eso, no tenemos ninguna duda de que llegaremos a una prueba que claramente no va a acentuar la desigualdad".

Sin embargo, el principal resultado de la investigación de Koljatic, Silva y Cofré señala que es el mismo incremento de contenidos en la PSU lo que perjudica a los estudiantes de menores ingresos. Esto se debe a que, en la medida que en la PSU aumentan las materias a evaluar, la diferencia de puntaje es mayor entre públicos y privados. "No se trata de que los públicos bajen su puntaje (su puntuación promedio siempre bordea los 460 puntos desde el 2002 hasta ahora), se trata de que una mayor evaluación de contenidos resulta un 'premio' para los alumnos de los colegios privados", señala Mónica Silva, una de los investigadores.

A esta conclusión llegaron de la siguiente manera: en promedio, durante los seis años de aplicación, la brecha entre públicos y privados ha sido de 110 puntos. Una investigación previa, realizada por Jorge Manzi -Doctor en Sicología de la UC y miembro del equipo que creó la PSU- identificó que al controlar por nivel socioeconómico la brecha bajaba a 40. Esto significa que 70 puntos de la diferencia se deben exclusivamente al origen social de los estudiantes.

Con estos antecedentes en mano, los investigadores quisieron medir de dónde vienen esos 40 puntos que siguen distanciando a colegios municipales de los privados, y -excluyendo la variable del nivel socioeconómico- controlaron cuánto influía el aumento de contenidos en el rendimiento de los estudiantes. En 2004, cuando la PSU midió el 50% de los contenidos de educación media la diferencia de puntaje entre liceos y colegios particulares pagados es ocho puntos para matemtáticas cuando se comienza a preguntar la totalidad de los contenidos, se llegan hasta 29 puntos de brecha entre los colegios privados y públicos. Esta diferencia se explicaría exclusivamente porque la PSU pregunta la totalidad de las materias de enseñanza media.

Más aptitud y menos conocimiento

Esta brecha de contenido, según los investigadores, se evitaría si la medición no evaluara la totalidad de la enseñanza. "La PSU funciona como un Simce de cuarto medio, pero es una prueba de selección de alumnos. Una prueba que mida todos los contenidos no la hace más predictiva que otra que mide aptitudes. El Simce sí debe medir todos los contenidos, pero eso es para medir la calidad de los colegios, no deja a los alumnos fuera del ingreso a la universidad", señala Silva.

Los investigadores de la Facultad de Economía señalan que estas brechas que se dan por contenidos podrían solucionarse de distintas maneras. Una fundamental es hacer pruebas que midan conocimientos específicos para la carrera a la que se quiere postular, tal como lo hacían las pruebas específicas de la PAA, o hacer pruebas que midan menor cantidad de contenidos y más aptitudes del alumno.

Esta última es precisamente el tipo de pruebas recomendadas para naciones con un índice de desigualdad tan grande como el de nuestro país, señala Silva. Así se hace por ejemplo en Estados Unidos, donde el SAT (Scholastic Assessment Test) utiliza una medición de contenidos que es parcial, y otro tipo de pruebas para medir la calidad de los colegios.

El principal resultado de la investigación de Koljatic, Silva y Cofré señala que es el mismo incremento de contenidos en la PSU lo que perjudica a los estudiantes de menores ingresos. Esto se debe a que, en la medida que en la PSU aumentan las materias a evaluar, la diferencia de puntaje es mayor entre públicos y privados. Menos predicción del rendimiento universitario

Una prueba de ingreso a la universidad debe tener como finalidad seleccionar a los mejores alumnos de una promoción y ser capaz de predecir cómo va a ser el rendimiento del estudiante de acuerdo con el puntaje obtenido. Es así como se espera que aquellos que obtienen sobre 750 puntos tengan prácticamente asegurado un buen desempeño en su carrera estudiantil.

Sin embargo, tras haber eliminado las cinco antiguas pruebas específicas de la Prueba de Aptitud Académica y haber establecido sólo cuatro pruebas en la Prueba de Selección Universitaria, se habría perdido parte de esta capacidad de predicción. A modo de ejemplo, si un estudiante en el sistema antiguo quería seguir Medicina estaba obligado a rendir la prueba específica de biología. En el actual sistema se rinde la prueba de ciencias en una de las menciones que se elija de acuerdo con la aptitud del postulante, que puede ser física, química o biología. La modalidad que rindió se mantiene en secreto y sólo se conoce el puntaje obtenido.

En las pruebas obligatorias también ha habido cambios al suprimirse la prueba específica de matemáticas por una sola para todos los postulantes. "Ahora, un estudiante que quiere estudiar pedagogía en Educación Física o Ingeniería Civil, deben rendir la misma prueba de matemáticas. Esto claramente va a afectar al que no tiene interés por las matemáticas, va a beneficiar a otro, pero también puede 'inflar su puntaje'. Esto afecta la predictibilidad de la prueba en el caso de las carreras que necesitan de pruebas específicas".

Este último punto lo corrobora la investigación "Validez Predictiva del Nuevo Sistema de Admision a Universidades Chilenas, el Caso de Ingeniería", realizada por el ingeniero civil de la U. de Chile Sebastián Prado. Él, tomando como muestra a los postulantes de 2000 a 2003 y 2004 a 2006, demuestra que tras la aplicación de la PSU afectó en 6% la validez predictiva del rendimiento en alumnos de la Facultad de Ingeniería de la UC.

Prado señala: "Que la validez predictiva baje en una de las carreras y universidades más selectivas del país es súper preocupante, porque esto plantea una duda razonable en torno a los problemas en la selección que se podrían presentar en carreras cuyos puntajes de corte son más bajos y son de alto impacto social, como pedagogía".

Artículo original: http://diario.elmercurio.cl/2010/08/01/reportajes/reportajes/noticias/8f96dab1-0923-4659-b20c-dc3a4b4036f0.htm